domingo 5 de julio de 2009

El flamante canciller golpista de Honduras: lo deja todo claro.

Pasando a temas de actualidad latinoamericana y entrando en el tema del golpe de estado en Honduras, para que no quedaran dudas de la clase de gente perpetró esa acción , está la figura emblemática del incalificable "Canciller", un verdadero cavernícola y desfachatado personaje que ha dicho un sin fin de mentiras a los medios y que ha irrespetado la inteligencia ajena.

Sin palabras todo lo que sigue a continuación.







Para rematar, tambien dijo esto y esto.

Luego del golpe de estado a José Manuel Zelaya, el gobierno de facto liderado por Roberto Micheletti ha nombrado un nuevo equipo de funcionarios, entre ellos el nuevo canciller Enrique Ortez Colindres, quién en sus declaraciones ha dejado en claro la posición de los golpistas.
Según el periódico argentino El Clarín, el nuevo “canciller”, Enrique Ortez asistió a un programa periodístico de la televisión hondureña donde le preguntaron por las reacciones internacionales frente al golpe de Estado, Ortez dijo sin reparos que no le atribuía importancia alguna a la OEA y a “los otros grupitos que andan por ahí”, le pidió a José Luis Rodríguez Zapatero que “vuelva a sus zapatos” y aseguró que no iba a hablar de El Salvador “porque no vale la pena hablar de un país tan chiquito, en el que no se puede jugar al fútbol porque la pelota se cae a otro país”.
Pero fue por más al definir al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama
, como “ese negrito que no sabe nada de nada”.

miércoles 1 de julio de 2009

Los videos del Rey o porqué es inmortal.

sábado 27 de junio de 2009

Imágenes para la historia : Michael.

Poses que marcaron una época y una generación .








jueves 25 de junio de 2009

La perfección en el baile de Michael Jackson.

Su arte fue inigualable e irrepetible.

Este blog rinde tributo al Rey del Pop.

" Por siempre Michael."






The King of Pop has Died : Michael Jackson ( 1958-2009).

Uno de los artistas más emblemáticos de una época y un género musical, el pop, ha muerto a la edad de 50 años. El rey del pop , el gran , Michael Jackson.

Descanse en paz nuestro admirado Michael.







sábado 20 de junio de 2009

Falleció Hortensia Bussi viuda del presidente Allende.

jueves 18 de junio de 2009

Un bello trabajo sobre nuestra poetisa Dulce María Loynaz.



"Y es que el hombre, aunque no lo sepa, unido está a su casa poco menos que el molusco a su concha. No se quiebra esa unión sin que algo muera en la casa, en el hombre… O en los dos."

Plumas y letras hispánicas

Dulce María Loynaz: últimos días de una casa, un jardín y una mujer que fue (feliz) en Cuba
Josefa Zambrano Espinoza

Miércoles, 24 de mayo de 2000

Retrato de una poeta hija de libertadores - Cuba, la habana y el vedado - La clarividencia y la ceguera - El tiempo y la memoria - La casa y el jardín, "centros del mundo" y "paraísos perdidos" - La vida - El amor - La belleza - La palabra, la poesía - El silencio, la soledad y la muerte - La obra, vida eterna.

A Sandra Dick, quien, como Dulce María Loynaz,
ha vivido "un estilo que el mundo va perdiendo".

Si bien es cierto, como lo hace ver Sófocles, que es imposible conocer y juzgar la vida de un ser humano antes de que haya transcurrido el último de sus días; también lo es la quimera de adentrarse en el claroscuro de la soledad y la intimidad del hombre. Mas en el caso del escritor —un demiurgo que no puede crear de la nada—, lo más importante no es el autor, sino su obra.

Conocedor de que nada escapa a la mirada vigilante del tiempo, y gracias al poder del lenguaje, el escritor amalgama, modela y anima la materia prima que le proporcionan, por un lado, el mundo exterior y, por el otro, su mundo interior poblado de ausencias, sueños y nostalgias; sensaciones y pensamientos; placeres y dolores, y, principalmente, palabras y silencios.

De ahí que en presencia de escritoras como Dulce María Loynaz o, verbigracia, Marguerite Duras resulta innecesario recurrir a biografías foráneas, pues ellas supieron "lanzarse al centro, al corazón, a la encrucijada donde todo toma su origen y su sentido(...)" (1) para hallar el resplandor del alma y reflejarlo en las palabras que iluminarían y resonarían en cada una de las páginas de sus obras/vida.

Efectivamente, para apreciar en su globalidad la vida y obra de Dulce María Loynaz, es necesario leer —no de manera parcelada sino conjunta—, los ensayos que contienen sus conceptos generales sobre la expresión poética; las diversas entrevistas de prensa donde se publicaron sus opiniones sobre la vida y la literatura; las crónicas que integran YO FUI (FELIZ) EN CUBA... LOS DÍAS CUBANOS DE LA INFANTA EULALIA (1955/1993) (2); la novela lírica JARDÍN (1951/1993) (2a); las narraciones de UN VERANO EN TENERIFE (1958); y, desde luego, su obra poética publicada (2b): VERSOS, 1920-1938 (1938), JUEGOS DE AGUA (1946), POEMAS SIN NOMBRE (1953), ÚLTIMOS DÍAS DE UNA CASA (1958), POESÍAS ESCOGIDAS (1985), BESTIARIUM, LA NOVIA DE LÁZARO y POEMAS NÁUFRAGOS (1991).


Asimismo, hay que tener presentes los retratos y juicios que —sobre ella y su obra—, hicieron y emitieron escritores como Juan Ramón Jiménez, José Lezama Lima y Pedro Simón, entre otros; y críticos como Federico Sainz de Robles.

RETRATO DE UNA POETA HIJA DE LIBERTADORES

Así describe Juan Ramón Jiménez a Dulce María Loynaz: "Un escalofrío y Dulce María, gentil marfilería cortada en lijera forma femenina entre gótica y sobrerrealista, con lentes de oro de cadenilla a la oreja, ojitos de mariposa detrás y, en la sonrisa, un diente gris como una perla. Escueta y fina también su débil palabra cubana que no admitía corte enmedio, como el papel de seda fósil" (3).

Pero ésta no es la Dulce María Loynaz que en 1992, cuando fue galardonada con el Premio Cervantes, dio a conocer la mediática fotografía. En ella, múltiples surcos dibujaban el rostro apergaminado; cansados y sin luz, "los ojitos de mariposa" ya no se ocultaban detrás de "los lentes de oro de cadenilla a la oreja", sino de unos pesados anteojos de montura plástica y oscura; de su sonrisa sólo quedó el gesto en los labios muy finos y la ausencia del "diente gris como una perla"; peinados hacia atrás y rematados en un moño fijado con peineta de carey, los cabellos lacios y entrecanos; en el cuerpo, la sobria elegancia de un vestido negro; y en las orejas, las perlas —entre discretas y ostentosas—, como únicos vestigios de la riqueza y el esplendor que la rodearon durante un poco más de medio siglo, desde su nacimiento en 1902.


Con relación a sus orígenes, Dulce María Loynaz siempre se honró de ser hija de una de las más nobles, antiguas e ilustres familias cubanas, y afirmaba: "No puedo olvidar que soy hija de libertadores" (4).

La prosapia cubana de Dulce María Loynaz repercutiría en su formación espiritual, educativa y cultural, y, especialmente, se vería reflejada en su obra literaria. "El ambiente familiar en que se formó esta escritora, dice Pedro Simón, la alta categoría social y la raigambre patriótica de sus padres, fueron determinantes en la formación de su personalidad. (...) Su niñez y adolescencia transcurrieron dentro de los límites de un mundo exclusivo y refinado con pocos puentes a la realidad exterior(...) Sólo algunos escogidos pudieron traspasar las fronteras y acercarse al cerrado mundo de los Loynaz" (5). Es esta atmósfera la que envolverá, sin lugar a dudas, su vida imaginaria y poética en la prosa de JARDÍN (1951/1963) y en los versos de ÚLTIMOS DÍAS DE UNA CASA (1958/1963).

Como era entonces habitual en los niños pertenecientes a los estratos altos de la sociedad latinoamericana de su tiempo, los hermanos Loynaz del Castillo, al igual que Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Victoria y Silvina Ocampo, y tantos otros, "no vieron, como decía Bernard Shaw, interrumpida su educación por los años escolares" (6), pues nunca asistieron a las escuelas fuera de sus casas. En lugar de ello, se formaron en las grandes bibliotecas paternas y familiares, recibieron una esmerada educación impartida por eruditos tutores y realizaron largos y fabulosos viajes. Viajes que, en el caso de los Loynaz del Castillo, se extendieron a través de Europa, Asia y las Américas.

De esta etapa informal de su educación, y con relación a sus influencias literarias, Dulce María Loynaz ha dicho: "Fueron los poetas franceses los primeros en deslumbrarnos. Rimbaud, Verlaine, Baudelaire, se convirtieron pronto en nuestros maestros amadísimos. Puedo decir que los amamos con la fuerza del primer amor. Nuestra hermana podía recitar el Cyrano completo; yo soñaba con traducir nada menos que a Racine y a Corneille... Fue más tarde que aparecieron Juan Ramón Jiménez y García Lorca: ya habíamos trocado a los Parnasianos y los Simbolistas por los clásicos españoles, menos sutiles, pero más jugosos, y compartíamos su saludable compañía con los bardos orientales. La oscura y a la vez luminosa palabra de Rabindranath Tagore, nos tuvo mucho tiempo como en éxtasis. A pesar de que se ha dicho más de una vez, no creo que los dos insignes andaluces hayan podido añadir algo a una poesía ya filtrada por siete tamices. Ya estábamos muy maduros, muy resueltos a ser nosotros mismos con aquella altivez y aquel pudor que habría de convertir nuestra obra en el Hortus Conclusus de la Epístola" (7).

En su afán de correr tras la aventura del conocimiento, Dulce María Loynaz ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, y en 1927 obtuvo el título de doctora en Derecho Civil. Pero después, como tantos otros escritores graduados de abogados, sólo ejerció el derecho para atender asuntos no contenciosos y familiares. "Ejercí el derecho durante un tiempo, dice Dulce María Loynaz, con mediano éxito, porque la providencia no me había llamado para ser abogada" (8).

Por tanto, al analizar estos y otros aspectos de la vida y la obra de Dulce María Loynaz, Sainz de Robles expresó: "Su cultura es tan vasta como honda, bien asimilada, bien filtrada en su pluma y en su palabra" (9).

CUBA, LA HABANA Y EL VEDADO

Loynaz es Cuba y La Habana es como su nombre, dulce.

Cuba, La Habana, el barrio de "El Vedado" y el palacio familiar constituyen tanto el "centro del mundo" como el "paraíso perdido" en la vida y la obra de Dulce María Loynaz.

Cuba, la Isla, es el paradeisos, paradisus, pardës, pairidaezã, es decir, el JARDÍN de las Delicias, el JARDÍN cercado y feraz; mas no aquél de Éden, sino éste de las Indias y Nuevo Mundo: "(...) Sigues siendo la tierra más hermosa que ojos humanos contemplaron. Sigues siendo la novia de Colón, la benjamina bien amada, el Paraíso Encontrado" (Loynaz, 1953/1993: 166).

Lea aquí el trabajo completo--->>>Ultimos días de una casa...