domingo, 11 de septiembre de 2016

Eusebio Leal. ¿Qué sentido tiene la bandera de una nación?

¿Qué sentido tiene la bandera de una nación?:

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  Con profunda pena hemos venido observando que la enseña nacional, la gloriosa bandera de la estrella solitaria que no ha sido jamás mercenaria, está a la venta entre otros productos de la artesanía como si se tratara de una de ellas o de un objeto común. Ante esto debemos meditar: ¿Qué sentido tiene la bandera…


jueves, 25 de agosto de 2016

Mi bandera.

El valor de un símbolo de la patria es eterno, se lleva adentro.




Mi Bandera
Al volver de distante ribera,
con el alma enlutada y sombría,
afanoso busqué mi bandera
¡y otra he visto además de la mía!


¿Dónde está mi bandera cubana,
la bandera más bella que existe?
¡Desde el buque la vi esta mañana,
y no he visto una cosa más triste... !


Con la fe de las almas austeras,
hoy sostengo con honda energía,
que no deben flotar dos banderas
donde basta con una: ¡la mía!


En los campos que hoy son un osario
vio a los bravos batiéndose juntos,
y ella ha sido el honroso sudario
de los pobres guerreros difuntos.


Orgullosa lució en la pelea,
sin pueril y romántico alarde;
¡al cubano que en ella no crea
se le debe azotar por cobarde!


En el fondo de obscuras prisiones
no escuchó ni la queja más leve,
y sus huellas en otras regiones
son letreros de luz en la nieve...

¿No la veís? Mi bandera es aquella
que no ha sido jamás mercenaria,
y en la cual resplandece una estrella,
con más luz cuanto más solitaria.


Del destierro en el alma la traje
entre tantos recuerdos dispersos,
y he sabido rendirle homenaje
al hacerla flotar en mis versos.


Aunque lánguida y triste tremola,
mi ambición es que el Sol, con su lumbre,
la ilumine a ella sola, ¡a ella sola!
en el llano, en el mar y en la cumbre.


Si deshecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún día...
¡nuestros muertos alzando los brazos
la sabrán defender todavía!...


Bonifacio Byrne.

miércoles, 29 de junio de 2016

Regresa la banda cubana "Orishas"

Una muy buena noticia, regresa el mágnifico grupo cubano de hip-hop , "Orishas". 
Cubanísimo, destacadísimo...original. Vuelven a sus raíces, con este hit precioso.

Bienvenidos!





Orishas en otros tiempos. 

 

sábado, 11 de junio de 2016

Lo pequeño es hermoso.

 Reflexiones tomadas del libro "Small is beautiful", E.F. Schumacher 'protegido' de John Maynard Keynes, está considerado el auténtico artífice de la 'nueva economía', reclamando el papel del hombre y de la naturaleza en un sistema cada vez más ajeno a la realidad.
 
                                             Nuestro Jardín

El hombre es pequeño y, por lo tanto, lo pequeño es hermoso. Perseguir el gigantismo es buscar la autodestrucción.

"El consumo se ha convertido en el único fin y propósito de la actividad económica". 



"La idolatría del gigantismo se ha convertido en la causa y a la vez el efecto de la tecnología". 


"El desarrollo de la producción y la adquisición de riqueza personal son los fines supremos del mundo moderno".

 Un gramo de práctica es generalmente más valioso que una tonelada de teoría.
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Fuente: "Lo pequeño es hermoso" de  E.F. Schumacher.



lunes, 23 de mayo de 2016

El remedio está en el bosque.

Salvarse ayudados por la naturaleza. Saber disfrutar las hermosuras de nuestro planeta. Cuidarlo y protegerlo.


                                         Paisaje cubano, donde yo quisiera vivir.

El remedio está en el bosque



El remedio está en el bosque Ecoportal.net “Padecemos un analfabetismo natural. No reconocemos los estímulos de la naturaleza” Somos los lugares que habitamos. Porque el entorno determina nuestra forma de ser. Así lo sostiene la psicología ambiental, en la que los urbanistas desencantados buscamos una disculpa teórica para huir a la naturaleza en cuanto podemos, sin complejo de domingueros.

 La vuelta a los paisajes naturales es una necesidad. Y no tiene nada que ver con esa idealización del campo que preconizaba el locus amoenusde nuestros antepasados renacentistas. “Con la llegada de la sociedad moderna, la ciudad representaba seguridad frente a las agresiones potenciales de la naturaleza”, explica José Antonio Corraliza, catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid. “Hoy esa actitud nos resulta errónea, e incluso nos permitimos hablar del trastorno por déficit de naturaleza: incremento de la obesidad, enfermedades respiratorias, falta de vitamina D, estrés… La ciudad nos aporta protección y confort, pero nuestro sistema nervioso no se ha adaptado y echa de menos esa estimulación natural que nos ha dado la supervivencia como especie”. Por más que nuestros genes conserven esa información, no resulta fácil para los urbanitas reincidentes reconectar con la naturaleza. “Hemos caído en un analfabetismo natural, hemos perdido la memoria de reconocer los estímulos que proceden de ella”, asegura Corraliza.

 El “verde que te quiero verde” lorquiano podría convertirse hoy en el eslogan de esa llamada hacia el escenario que vio nacer a la humanidad y que cura cuerpo y mente. Los sistemas sanitarios de algunos países comienzan a prescribirlo en las consultas médicas. En Japón, por ejemplo, es habitual recetar shinrin-yoku (baños de bosque), porque se sabe que pasear entre árboles reduce la presión sanguínea, el estrés y la glucosa, fortalece el sistema nervioso y hace que los linfocitos aumenten, evitando enfermedades y tumores. Y el Gobierno nipón, a través de su Agencia Forestal, acerca a los ciudadanos a los bosques, poniendo a su disposición coaches que les enseñan, in situ, cómo respirar, qué paso llevar o cómo vivir la experiencia de manera consciente. 

 Sí, convertir una escapada al campo o a la montaña en algo terapéutico es posible… siempre que estemos dispuestos a “asilvestrarnos”. ¡Abstenerse quienes sacan las sillas plegables del coche y se apoltronan entre pinos! “Se trata de ir con actitud de paseo, prestando atención, fijándose en los sonidos, los colores, las texturas, los olores…”, propone el profesor Corraliza. “Solo hay que dejarse impresionar por ellos y recuperar nuestra memoria atávica”. Que la sanidad pública española tome ejemplo de Japón no parece muy probable, al menos a corto plazo. Por eso, si necesitamos ayuda para redescubrir el paraíso verde, podemos apuntarnos a un taller dearbolterapia como los que imparte el terapeuta gestalt Michel Abriel, cuya iniciativa Encuentro con los Árboles nos permite conocer el mundo vegetal desde diversas perspectivas para mostrarnos lo que aporta a nuestro beneficio físico y emocional. 

 ¿Y qué hacer si no podemos escapar al bosque? “La ciudad no tiene por qué aislarte de la naturaleza: los parques tienen una función igualmente terapéutica”, asegura José Antonio Corraliza. Y una última recomendación de Abriel: “Sabemos que entre las macetas que cuidamos y nosotros se crea un vínculo afectivo, así que tener plantas cerca es altamente positivo. Y tengamos en cuenta que la aromaterapia, los aceites esenciales e incluso las infusiones son una forma de relacionarnos con lo natural sin movernos de casa”. Naturaleza de bolsillo… ¡sin insectos ni agujetas!

domingo, 10 de abril de 2016

Nuestro Silvio dedica homenaje a una luchadora casi olvidada.

En concierto dado en La Coruña, España, el excelso trovador cubano Silvio Rodríguez dedica su canción La Maza a la puertorriqueña Ana Belén Montes, luchadora por la paz, armonía e independencía de  los pueblos (Causas justas).

                   ¡Bravo Silvio!




        Oírlo y verlo en vivo, aquí------->>>>>>La Maza , canta Silvio.


sábado, 9 de abril de 2016

Un lugar para sentirse bien.

Las razones que me justifican. Menos mal que hay explicación para todo y si no la hubiera, sólo diré que es mi gran satisfacción, tener algunos libros de más. He bicho... Como dice alguien por ahí.

 La antibiblioteca: para qué sirve acumular en nuestra biblioteca libros que no vamos a leer


Biblioteca de Umberto Eco

 

Biblioteca de Umberto Eco

  Tener una biblioteca llena de libros que no se van a leer puede parecer vanidad de vanidades. Como tener una cocina repleta de exquisitos platos solo para ser expuestos en vitrinas. Hay que tener en cuenta que si una persona lee una media de un libro a la semana durante setenta años de vida al morir habrá completado la birriosa cantidad de 3.120 libros. Y, sin embargo, hay gente que acumula varias veces esa cantidad sin inmutarse siquiera ante la imposibilidad de leerlos todos. Hay gente que se vuelve chiflada con los libros, se suele decir en estos casos. Y razón no debe faltarles, porque incluso existe un nombre, tsundoku, para la supuesta enfermedad de acaparar libros como si no hubiera mañana, incluso a sabiendas de que no se van a leer. Ante una biblioteca un dimensiones colosales uno se siente tan insignificante que la única manera que tiene de reafirmarse ante el propietario es preguntarle si los ha leído o los piensa leer todos.

   Umberto Eco se ha tenido que enfrentar a esta pregunta en más de una ocasión. Con más de 30.000 volúmenes su apartamento en Milán fue descrito por la periodista Lila Azam Zanganeh en una entrevista para The Paris Review como «un laberinto de pasillos forrados con estanterías que llegan hasta un techo extraordinariamente alto». Entonces surge la pregunta de oro: ¿los has leído todos? Eco afirma que suele responder a esta pregunta con una broma: «No, los que tengo reservados para leerlos al final del mes. Los otros los tengo en mi despacho». Por no hablar de los 20.000 volúmenes que tiene en su casa de vacaciones cerca de Urbino.

   Eco es consciente de que ni en muchas vidas podrá leer todos los libros que hay en su biblioteca. Y así, piensa el escritor italiano, es como debe ser, porque una biblioteca personal debe tener la mayor cantidad posible de conocimiento que se desconozca. Generalmente este tipo de concepciones lo aplicamos a bibliotecas públicas o universitarias: lugares que contienen tanto conocimiento que una sola persona solo puede aspirar a poseer una pequeña parte de ellos. Las bibliotecas personales, en cambio, se suelen concebir como testimonios de lo que su propietario ha leído y, por tanto, de lo que sabe. Valoramos más una biblioteca donde se han leído todos sus libros que otra en la que no se ha leído casi nada. Pero si llenamos los estantes de una biblioteca personal de conocimientos desconocidos podemos llegar a convertirla a través de la esperanza de aprender cosas nuevas en un lugar lleno de aspiraciones, consiguiendo que se equipare con una pública.

   Es lo que el escritor Nassim Taleb ha llamado la antibiblioteca. Una gigantesca colección de libros que no pretende alimentar el ego de un intelectual sino que son, sin más rodeos, un instrumento de investigación y de conocimiento del mundo. Una colección donde los libros leídos son menos valiosos que los no leídos porque cuanto más se lee más crece el perímetro del conocimiento y más se da cuenta uno de lo que no sabe. Es decir, que cuanto más se lee más aumenta el espacio de lo que se ignora.

   ¿Cómo elegir entonces libros que no se van a leer para incorporarlos a nuestra biblioteca? Eco aclara que muchos de los libros de su colección están vinculados a su propia historia personal. Además, el hecho de ser coleccionista de libros raros hace que en su biblioteca abunden determinado tipo de libros. «Colecciono libros sobre temas en los que no creo, como la cábala, la alquimia, la magia, los idiomas inventados. Libros que voy encontrando sin saberlo. Tengo a Ptolomeo, pero no a Galileo, porque Galileo dijo la verdad», afirma el semiólogo y novelista italiano.
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 Tomado del blog: La Piedra de .Sisifo.

Una opinión: 
Pérez-Reverte a la pregunta de si había leído todos los libros de su biblioteca respondió que una biblioteca no es un conjunto de libros leídos, sino un proyecto de vida.